Mis campesinos son soberanos, sagrados, milenarios.

Tienen la edad del mundo. Son moles de tierra y sangre.

Pisan acariciando el polvo o rozando las hierbas de los campos. Andan silenciosos casi siempre, porque tienen el corazón puesto en cómo modificar la anatomía del universo, en ordenar en ritmos la gigantesca panza de los campos.

Si miran el horizonte, es porque saben que más allá de lo que se ve, queda mucho más por remover, por germinar, por liberar hacia el universo.

A veces son tan luminosos que no proyectan sombra.

Ellos aman cuando la tierra fructifica. Tienen un hijo que siempre está gestando, y algún día les habla en un idioma de frutas y panes, y habrá que hacer parvas doradas, como senos gigantes, para que él crezca sano.

Cuando están tristes, las tormentas bajan hasta ellos, y el Cosmos tiembla, y el cielo se licúa, y la tierra se bebe el viento y las nubes.

Por Nelson Romero

Foto: Martín Otero

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César Reyes nació en San José de Mayo, Uruguay, el 16 de noviembre de 1982. Es redactor creativo, periodista y locutor. Lo que más le gusta es contar las historias que diariamente vive y leer las de otros que como él, escriben lo que se les canta. “En mi vida como lector he tenido la suerte de encontrarme con grandes escritores de todos los palos. Me encontré con Wenceslao Varela, con Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Alejandro Dolina, Eduardo Sacheri, Hernán Casciari, en entre otros. En definitiva, leyendo me encontré con muchos grandes, pero un día escribiendo me encontré conmigo, y ahí nace esta historia del blog propio, en el que, como siempre, escribo lo que "se me canta".

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