Vos, contra del fútbol, te pensas que me vas a ofender por decirme que los de Atlanta El Gráfico no podemos ser tan perros de perder el primer partido oficial en nuestra cancha.

Vos, que seguramente lo escuchaste calentito al lado del fuego de la estufa de tu casa, mientras picabas algo y lo bajabas con mate porque ni loco ibas a salir a comerte el frío de la tarde de julio. Mirá si vas a ser tan pelotudo.

Vos, que lo único que haces es esperar al final de cada fecha para saber quién perdió, y así apuntar la mira para poder largar tu veneno, pensando que con eso vas a afectar a alguien, a herirlo con lo que crees es sutileza, sin darte cuenta que dejás en evidencia que sos un ser muy básico y vacío.

Vos, contra del fútbol, nunca vas a saber lo que es valorar el esfuerzo del presidente de tu club, quien después de estar varias horas al rayo del sol o comiéndose el frío cargando para un lado y para otro decenas de colmenas, quema sus últimas energías del día haciendo gestiones para lograr “algo más” que sume a la institución que lidera.

Menos te va a entrar en la cabeza que un jubilado con más de siete décadas encima no dude un segundo en pegarse varios madrugones, agarre una pala y se ponga a hacer decenas de pozos para colocar ahí los postes necesarios para llegar con el tejido perimetral listo al día de la inauguración de la cancha con la que tanto soñó, o al obrero que se pone a la orden pese al cansancio, al que tiene algún contacto y “manguea” algo que sume para el club, al que después de cargar al hombro cientos de bolsas en un silo se va a la sede y se ofrece a llevar unos piques, algún tablón o lo que haga falta. Qué vas a entender vos al vecino que sin ser del club ve el revuelo que hay de idas y venidas y te grita “¡Vamo arriba muchachos que se puede!”.  Vos, contra del fútbol, no vas a reconocer nunca a ese carnicero amigo, que sabe de faenas y no duda en matar una vaquillona, hace unas ruedas de chorizo y saca unos cortes de asado con cuero para venderlos con otros compañeros un sábado para así tener los pesitos para pagar los jueces y la guardia policial el domingo.

Vos no te vas a emocionar nunca al ver llegar a un veterano en bicicleta apretando un puñadito de billetes arrugados que se acerca a comprar “algo” por el simple hecho de colaborar. Qué vas a entender vos lo que es amasar 20 kilos de harina con agua y sal para sacar unas cuatas tortas fritas y venderlas sobre un mostrador de madera improvisado, si seguramente el olor a grasa te revuelve el estómago. ¿Qué vas a entender?

A vos no te van a brillar nunca los ojos al ver a un grupo de jugadores que sabiendo que no hay un mango igual entrenan varias veces a la semana, con calor o mucho frío, como en este mes de julio, por el simple hecho de salir con la frente en alto vistiendo la camiseta de tus amores. Muchos de esos muchachos hacen varios kilómetros para decir presente, muchas veces están cansados y ese ratito libre bien lo podrían aprovechar estando con sus hijos a los que no vieron en todo el día, pero no, ellos vienen igual, por el simple hecho de ponerse y defender esa camiseta que tanto te mueve por dentro. Sí, ya sé, para vos esto es de iluso, de inmaduro, mirá si vas a sacrificar un minuto con tu hijo o con tu esposa por ir a jugar a la pelota. Ni se te pasa por la cabeza.

Vos ni te imaginás lo lindo que es compartir pese a los resultados y los recursos con un grupo humano que sabés da la vida por los colores que vos amas. Eso es compromiso, pero vos de eso no entendés, porque creyéndote un superado para mí no sos más que un pobre desgraciado que no siente, pero para vos, quienes sí lo hacemos somos giles, porque no podemos ser tan bobos de llorar por una camiseta.

En Atlanta El Gráfico, cuando estábamos en la B, después de cada partido nos íbamos a la sede de Canaro y Chucarro y lo único que se ponía sobre la mesa eran unas cuantas pizzas donadas por alguna panadería del barrio y unos litros de vino cortado que servían para pasarlas por el garguero. Tragábamos la amargura de la derrota o celebrábamos las victorias, y aunque no hubiera un mango para poner unas tiras de asado arriba de la parrilla, igual estábamos, juntos, pero para vos eso es una pelotudez, tipos grandes lagrimeando en grupo por un campeonato que se escapa o ilusionándose como gurises chicos porque si el fin de semana que viene ganamos “nos metemos en la pelea por el título”. Cosa de idiotas y gente que tiene poco para hacer, según vos, claro, que ahora lees esto y te llenás el pecho porque sentís que estás acertado en tu pensamiento.

Es verdad, tenés razón, en el primer partido oficial jugado en nuestra cancha nos tocó perder, y no fue uno a cero, fue dos a cero, ¿y sabés porqué? Porque cuando estábamos uno a cero abajo nuestros jugadores, de los que te hablé un par de párrafos antes, se fueron arriba en busca del empate, porque así son los que se ponen la camiseta “del fusionado del Colón”, unos dementes que van por todo o nada, y yo como hincha, como el pelotudo que según vos soy, siempre voy a preferir que tengan esa actitud antes que la pasividad de evitar una derrota abultada pese a haber tenido la enorme responsabilidad y honor de jugar ese primer partido en nuestra cancha…nuestra cancha, leíste bien.

Ah, sabés qué, nos superó Nacional de San José, otro equipo de obreros y laburantes. Esta vez les tocó a ellos llevarse los tres puntos, pero nunca nos faltaron el respeto, porque también ellos sienten el fútbol a través de sus colores, tanto como nosotros sentimos a nuestra roja del alma, y cada hincha, sea del club que sea, siente a la suya.

¿Viste contra del fútbol? Según vos en San José somos miles de giles los que nos chupamos el frío de la tarde de julio solo por ver a nuestra camiseta salir a la cancha, sea la que sea, y más si es la cancha de uno, como ahora la tiene Atlanta El Gráfico, porque es como una extensión de nuestra casa. Eso vos nunca lo vas a sentir, y te confieso, eso me hace tenerte un poco de lástima.

Seguí calentito en tu casa, pero así nunca vas a percibir la emoción de abrazarte después de un gol con ese amigo que siempre te acompaña, el desconocido que acertó estar a tu lado o ese compañero de la directiva con el que el lunes te cagaste a puteadas porque los dos plantearon puntos de vistas diferentes pero siempre buscando el bien del club del que ambos son hinchas.

Tal vez, si solo te acercaras al frío metálico del alambrado y comenzaras a sentir como el calor emanado de las manos de otro hincha que está a unos centímetros de vos, prendido como un águila que no pierde de vista la pelota ni un segundo, se empieza a regar por los cuadraditos que forma el tejido, verías algo de todo esto que te cuento, pero de lo que me temo no has entendido absolutamente nada.

Si comprendieras el idioma del viento en las canchas o estadios que habla a través de los trapos que parece que laten y no paran de largar sus mensajes: “Por vos Pal-PITA mi corazón” en honor al referente del club, otro que simplemente dice “C. S. y D. Atlanta El Gráfico” para recordar que nunca se dejó de estar vivo o “Cumple sus sueños quien resiste” y vaya que te perdiste la prueba cabal de que eso sucede, porque este domingo 24 de julio de 2016 Atlanta El Gráfico no perdió absolutamente nada, es más, la clavó en el ángulo en un partido del que muchos (lamentablemente) ya se han retirado…¿pero para qué me voy a gastar en explicarte? Vos no me vas a entender.

Ahora andá, levantante y ponele otra astillita a la estufa que mientras leías esto se consumió la leña y el fuego que calienta tu casa se empezó a apagar. Yo me voy a quedar acá, sufriendo esa “derrota” de la que vos me hablas, pero sintiendo en el pecho ese calorcito único que solo me da el amor por mi camiseta.

Ah, cuando te hablé de los hijos de los jugadores, directivos y allegados al club que se pierden la posibilidad de estar con sus padres al final del día porque éstos están entrenando, en reuniones o haciendo gestiones por el bien del club, cuando llega el domingo se prenden de la mano de ese papá ausente entre semana, llegan a la cancha que también es como su casa, y se produce el pequeño gran milagro de escucharlo gritar por primera vez “¡VAMO LA ROJA!”, la alegría es tan inmensa como la primera vez que lo escuchaste decir “Papá”, pero vos eso jamás de los jamases lo vas a entender, porque sabés qué contra del fútbol, vos tenés razón, mucha razón, pero te falta sentimiento, y si de algo carece el sentimiento es precisamente de eso que a vos hoy te sobra…razón.

*Esto lo escribió César Reyes

 

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semecanta

César Reyes nació en San José de Mayo, Uruguay, el 16 de noviembre de 1982. Es redactor creativo, periodista y locutor. Lo que más le gusta es contar las historias que diariamente vive y leer las de otros que como él, escriben lo que se les canta. “En mi vida como lector he tenido la suerte de encontrarme con grandes escritores de todos los palos. Me encontré con Wenceslao Varela, con Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Alejandro Dolina, Eduardo Sacheri, Hernán Casciari, en entre otros. En definitiva, leyendo me encontré con muchos grandes, pero un día escribiendo me encontré conmigo, y ahí nace esta historia del blog propio, en el que, como siempre, escribo lo que "se me canta".

3 Comments

  1. Dante Carlini

    25 julio 2016, 7:33 pm

    César, gente cómo esa no es solo contra del fútbol, son contras de la vida, las relaciones hmanas y de todos los proyectos que se hagan con sacrificio, humildad y en mancomunión con otras personas; son los llamados seres nefastos. Un abrazo!

  2. emmanuel mareco

    27 julio 2016, 11:58 am

    César muy buena y la verdad el PITA en referente para mucha gente ya quedan pocos como el un abrazo a la distancia

  3. Laura Martìnez Coronel

    27 julio 2016, 2:42 pm

    Està bueno..a mi el fùtbol no me gusta en las altas lides corruptela de por medio, es diferente cuando hay gente, pueblo detràs, luchas, esperanza,sueños, muy diferente.Yo soy de Melo, vi a mi hija adolescente llorar y por ella seguia el Club , recuerdo el dìa que Cerro bajò a la segunda divisiòn..entre làgrimas me dijo”Pero mamà, vos no sabès..la gente con frio, haciendo tortas fritas, la alegrìa de los gurises..mamà..y ahora??”Yo que sè.Eso de tener el corazòn en serio cerca de la gente es otra cosa.Abrazo

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