Tal vez sea un poco más de lo que ya han escuchado, pero cada vez me es más difícil entender este mundo, el cual se convierte en un paralelismo de dependencia no dependencia, del ser pero no estar, ¿hee? ¡Por favor!, ya no entiendo ni siquiera esto.

* Esto lo escribió Washington Fraga; conocelo al final del post

A ver, en ciertas circunstancias es tanto, pero tanto lo que se puede llegar a sentir por otro ser, que se debe mantener distancia, ya que hasta mal podes provocar; la puta madre, ¿¡de qué mierda me hablas!?

Entendamos algo, hablamos de amores de los cuales no existe sangre de por medio, ya que en ocasiones la familia puede llegar a ser lo peor que te tocó, como ensalada para el bife a la parrilla, solo que acá no hay bife para cortar.

En serio te lo digo, por experiencia, resumidísimo: ciudad chica del interior, apellido conocido, padre alcohólico, madre golpeada pero callada, niños de 10 y 3 años de edad, el mayor: “¡mua!”. ¡Preciosa history! Creo que en esto no hay mucho de amor, pero sí, tal vez, de querer verlo, encontrarlo.

Un par de años después, con unos 12 de edad más o menos, empezamos esa gran búsqueda… ¿de qué? Ni idea teníamos, yo  ni siquiera ahora la tengo, imagínate en aquellos tiempos.

El liceo papa! Los cumpleños de 15, a los q nos invitaban, pero siempre eran mas lindos los q no nos invitaban, y terminabamos en todas las fotos! Los primeros cosquilleos, “cuando la vida pide cuero” (seguramente por esta frase voy a tener q pagar) otro frasun!

La joda empezó en el liceo, los cumpleaños de 15, a los que nos invitaban, pero siempre fueron más lindos los que no nos tenían como invitados pero en los que nos colábamos y terminábamos apareciendo en todas las fotos, acompañando desde la cumpleañera y sus amigas, hasta la nona de la nena homenajeada.

“¡Qué ganas de coger que tengo!”, así andábamos todos los días y gran parte de las noches, dando asco, correando baba, exhibiendo barritos de acné y revoloteando culos como moscas soretes.

Esa era la cara de la mayoría de nosotros, pibes de San José de Mayo que recién estábamos saliendo del cascarón, sin siquiera saber limpiarnos bien el ojete ante una vida que en ocasiones te la pone bien difícil, pero en aquellos tiempos no importaba, todos nos creíamos Brad Pitt, el tema es que las minas no creían lo mismo.

Señoritas, sepan que en nuestra época de liceales ¡todos moríamos por todas!

Aclaración: es verdad que toda mujer es hermosa, apoyo firmemente ese pensar, pero es aquí la raíz del asunto, en esos tiempos no pensamos, todo era por instinto, solo veíamos como circulitos con una medida justa para el placer. Sí, ¡divino!

Pero la ruta sigue y este fusca lleva una marcha continua, las cosas cambian, algún poquito de aceite que nos hace resbalar, pero seguimos el viaje y empezamos a escuchar eso de sentimientos, y al seguir revisando el catalogo encontramos algo que llaman único, eso que guarda todo en su propia bolsa, ¡cuatro letras para tanta cosa che! Sí, no es una adivinanza, y si lo fuera la respuesta es “AMOR”,  ¡channnnnnnnnnn!

Sí, claro, siempre lo escuchamos, pero el empezar a querer experimentarlo, es algo muy distinto…

Conocemos alguien, nos gusta, salimos, típico. Vamos al cine o un boliche por un poco de música tecno para moverse, pero el movimiento es tanto que lo que se nos termina moviendo es el piso.

Y sí queridas, queridos, así es, empezamos a buscar sostén a este terremoto, un punto de referencia en la montaña, una luz en la neblina, y ahí, sin darnos cuenta, caemos rendidos choreando caramelo como en las frases anteriores, todo es belleza, dulzura, calidez, mucho amor… ¡Puta madre!

Creo que algo voy entendiendo…, seguimos sin pensar, pero sí estamos en el pensar del otro, o sea, ya no es que estamos viendo a donde voy a tomar una hoy jueves a las 01:04am, sino a dónde “vamos”…y mientras voy terminando de escribir, yo sigo acá, en la fría y gris Montevideo, con una grapamiel, devorándonos, mano a mano.

-x-

TON

Washinton Fraga, “el Ton”, nació en San José de Mayo, lugar en el que transcurrió su vida hasta poco antes de los 20 años, después encaró para Montevideo donde aún quema sus días. Si pusiéramos en una lista todos los trabajos en los que se ha desempeñado, seguramente los caracteres superarían ampliamente los utilizados en el artículo que escribió y que hoy comparte con semecanta.com Sus ojos azules han sido testigos de un montón de cosas, buenas y malas, pero siempre, cualquiera sea la característica de lo vivido y por más amargos que parezcan los tragos, él siempre se las ingenia para quedarse con lo positivo. Es por eso que su vida no conoce de muchas cargas materiales, pero en su mochila de vivencias carga una fortuna que no se ve, pero se percibe y contagia, algo que quienes tenemos el privilegio de tenerlo como amigo experimentamos cada poco tiempo, con el solo y simple hecho de comunicarnos con él. Este texto es una buena excusa para que también vos empieces a conocerlo.

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1 Comment

  1. Y si me dieran a elegir empezar en otra vida, diría q no! Ya q en esta he conocido a mis hermanos…
    Gracias chongo…
    Desde esta ciudad donde el viento trae ruido…Ton Fraga….

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semecanta

César Reyes nació en San José de Mayo, Uruguay, el 16 de noviembre de 1982. Es redactor creativo, periodista y locutor. Lo que más le gusta es contar las historias que diariamente vive y leer las de otros que como él, escriben lo que se les canta. “En mi vida como lector he tenido la suerte de encontrarme con grandes escritores de todos los palos. Me encontré con Wenceslao Varela, con Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Alejandro Dolina, Eduardo Sacheri, Hernán Casciari, en entre otros. En definitiva, leyendo me encontré con muchos grandes, pero un día escribiendo me encontré conmigo, y ahí nace esta historia del blog propio, en el que, como siempre, escribo lo que "se me canta".

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