El amanecer de este domingo 17 de abril de 2016 fue de los más tristes que me ha tocado vivir. Los motivos: un temporal destructor que como nunca azotó a mi país natal, Uruguay, y dejó la mayor inundación de la historia en San José de Mayo, la tierra que me vio nacer y crecer.

Para colmo y como cosa de “Mandinga”, a eso se le sumó un terremoto devastador en Ecuador, el más fuerte de las últimas décadas que afectó a la tierra que me cobija desde hace tres años y donde al igual que yo vive gente a la que quiero un montón.

A esta hora de domingo yo debería estar compartiendo un relato en la sección “Lectura” de la web noticiosa sanjoseahora.com.uy de Uruguay.

Es más, ya tenía “gatillado” un cuento que quizá, si se cumplían mis expectativas, te causaría un poco de gracia y tal vez hasta te emocionaba un poco.

Justo para hoy había decidido compartir un cuento que no “diera miedo” y confieso que hasta tenía cierto temor de que vos como lector te sintieras defraudado. Pero con lo que te conté de entrada, para qué querés leer algo que te de miedo, si el solo hecho de prender la radio, tele o meterte a navegar por Internet ya te hace temblar las patas.

En San José de Mayo son miles las personas que lo han perdido todo por la crecida del río que le da el nombre a la ciudad. En Ecuador hay cientos de muertos por el movimiento telúrico y miles entre desaparecidos y heridos. Las imágenes, los relatos, los reportes, todo da miedo, angustia, temor, bronca e impotencia.

Nadie se sentó frente a una computadora y empezó a teclear procurando escribir un cuento que “enganchara”, solita la realidad nos está empujando a dentro de la historia y, de la manera que sea, todos estamos inmersos en ella, uruguayos con nuestra inundación y ecuatorianos con el terremoto. Lejos en kilómetros, cada cual con su drama, pero bajo el mismo cielo y llorando las mismas lágrimas que más que a sal saben amargas, muy amargas como hiel que carcome el alma.

Hoy no te voy a distraer con un cuento y si buscas sonrisas temo decirte que no te las voy a poder transmitir, pero si lo que querés es terror, solo tenés que mirar para el costado, si buscas suspenso y estás en Uruguay, mirá los reportes meteorológicos, si sos de los que les toca estar en Ecuador seguí las cadenas nacionales con la información oficial del Instituto Geofísico.

Ahora, si lo que buscás es emoción, mirá el accionar de un montón de voluntarios que, sin recibir nada a cambio, están dejando la vida por ayudar a los que más lo necesitan, y si lo que querés es, de una vez por todas ser el héroe de una historia, imitá a esos voluntarios, tanto en Uruguay como en Ecuador.

Lo que sigue a continuación son dos mensajes escritos por dos amigos, el uruguayo Martín Tabárez y la ecuatoriana Laura Mieles; a él el agua le tapó todo, ella vivió el terror del terremoto en la zona más afectada, la costa.

MARÍA LAURA

MARTIN TABAREZ

Si ellos que se están comiendo el garrón de lleno dejan una luz de esperanza apoyada en el amor, solidaridad y en creer que este golpazo de la vida que franelea con la muerte no es el fin, ¿vos y yo, no deberíamos dejar de ser espectadores de una buena vez y también nosotros -como los voluntarios- agarrar el lápiz de la acción? Esa es la forma de hacer que este cuento de terror cambie de género y, dentro de lo posible, tenga algo lo más parecido posible a un final feliz, basado en el compromiso de solidaridad con los que realmente lo necesitan, y que hoy lejos están de ponerse a perder tiempo leyendo un cuento, como ese que hoy yo te quedo debiendo.

 

SEGUINOS EN FACEBOOK

 

 

 

Compartir

Escrito por

semecanta

César Reyes nació en San José de Mayo, Uruguay, el 16 de noviembre de 1982. Es redactor creativo, periodista y locutor. Lo que más le gusta es contar las historias que diariamente vive y leer las de otros que como él, escriben lo que se les canta. “En mi vida como lector he tenido la suerte de encontrarme con grandes escritores de todos los palos. Me encontré con Wenceslao Varela, con Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Alejandro Dolina, Eduardo Sacheri, Hernán Casciari, en entre otros. En definitiva, leyendo me encontré con muchos grandes, pero un día escribiendo me encontré conmigo, y ahí nace esta historia del blog propio, en el que, como siempre, escribo lo que "se me canta".

1 Comment

  1. Juan Carlos Narváez

    18 abril 2016, 3:01 pm

    Los dramas los superamos entre todos unidos, porque la gente es buena y solidaria, de seguro es una prueba que da la naturaleza para respetarla y cuidarla, a nosotros como seres humanos ser mejores y solidarios con nuestros prójimos, dando la mano a los que más lo necesitan para que juntos podamos ver un nuevo y mejor amanecer.

Deja un comentario

Your email address will not be published.Required

You may use these HTML tags and attributes: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

Articulo anterior
Articulo siguiente

Quizá tambien te interese leer

About Me

semecanta

César Reyes nació en San José de Mayo, Uruguay, el 16 de noviembre de 1982. Es redactor creativo, periodista y locutor. Lo que más le gusta es contar las historias que diariamente vive y leer las de otros que como él, escriben lo que se les canta. “En mi vida como lector he tenido la suerte de encontrarme con grandes escritores de todos los palos. Me encontré con Wenceslao Varela, con Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Alejandro Dolina, Eduardo Sacheri, Hernán Casciari, en entre otros. En definitiva, leyendo me encontré con muchos grandes, pero un día escribiendo me encontré conmigo, y ahí nace esta historia del blog propio, en el que, como siempre, escribo lo que "se me canta".

Subscribete a semecanta