De niño y adolescente fui un pibe inquieto. Hiperactivo para los ajenos, insoportable para los mayores de mi familia que estaban a mi cuidado.

Me costaba una enormidad quedarme quieto en un lugar. Me movía mucho. Si me enfermaba me costaba cumplir el reposo recomendado por lo médicos, viajar en ómnibus y estar mucho tiempo sentado me desesperaba, o tener que estar en una sala de espera me ponía como esos leones enjaulados que caminan de un extremo a otro de la jaula con la esperanza de que algunos de los barrotes se abran, aunque sea un poquito para poder sacar la cabeza y rugir al mundo que ese no es mi lugar. En definitiva, parecía que “tenía hormigas en el culo”, como decía un amigo de la familia.

Por aquel entonces mi cabeza era más chica, la vida todavía no me había dotado de una cabeza tamaño adulto, por lo que mis paletas (dientes incisivos centrales), que además de ser gigantes estaban como saltadas para adelante igualitas a las de un castor, parecían aún más grandes. Es como que tenía una microcefalia pero no culpa del virus del zica, sino por mi dentadura. Mi boca era una especie de talle 5 y los dientes un talle 10, mínimo.

“Cuidá esos dientitos”, me decía mi abuela Gladys con un dejo de misericordia. “Tiene que usar brackets” decían otros, “quizá hay que hacerle una cirugía” agregaban los más sádicos. Todos tenían algo para decir y todas las “soluciones” sonaban a algo atroz.

Cuando se hablaba de mis dientes mi interior temblaba igual que esos perros callejeros flacos, que te miran con ojos tristes, escondiendo la cola entre las patas y bajando las orejas, como pidiendo piedad mientras la lluvia los moja.

Debe haber sido por todo eso que me llamó tanto la atención cuando escuché, por primera vez, que el doctor Malespina, Luisito, me dijo: “Ya está César. Nos vemos la semana que viene”, mientras se sacaba los guantes de látex y levantaba esa lupa que se ponen los odontólogos como una vincha en la cabeza.

– ¿¡Ya está!? – le preguntaba yo extrañado…y sí…ya estaba.

Siempre me pregunté cómo él podía dejarme quieto en una silla por no menos de 40 minutos y, encima, con la boca abierta.

Quizá era la música clásica que siempre sonaba de fondo en su consultorio, o su voz y sonrisa hipnóticas de tipo de siete décadas. Nunca logré dilucidar ese misterio, pero sí pude descubrir que yo no era el único en San José de Mayo que experimentaba esa sensación de tranquilidad, aún con los tornos sonando dentro de nuestra boca.

Con Mauricio, un amigo que también se atendía con él, nos preguntábamos siempre quién nos asistiría cuando Luis se jubilara. A quién confiaríamos nuestras piezas dentales, quién tendría la capacidad de tenernos quietos mirando por las ventanas del consultorio las hojitas de los árboles de la vereda, viendo un punto fijo casi sin sentir el paso del tiempo. ¿Quién? La pregunta quedó ahí, latente, esperando ese momento con una incertidumbre casi angustiante.

Muchas veces a las interrogantes sin respuestas las tapa momentáneamente el olvido, para reaparecer ya resueltas en el momento menos pensado, pues hoy, martes 2 de febrero de 2016, con 33 años encima y muy lejos de aquel sillón, mientras veía las redes sociales me encontré con el siguiente mensaje escrito por, Irma Álvarez, una de sus vecinas:

FALLECIÓ EL DOCTOR MALESPINA.-

“Esta mañana, a la hora 10, sorpresivamente falleció nuestro querido vecino y dentista de tantos años. Lo conocí cuando yo tenía 9 años, y desde ese tiempo, fue quien atendió a toda mi familia. Imagino que la mayoría de la gente de esta ciudad ha pasado alguna vez por su consultorio. Siempre ha sido un ejemplo de persona, humilde, bondadoso, respetuoso, luchador incansable hasta hoy mismo, que atendió a su última paciente…”

Hoy me di cuenta que el Dr. Malespina, con la última y sorpresiva acción de su vida -que no es más que despedirse de ésta- me vuelve a dejar, una vez más, inmóvil en mi silla, con la boca abierta…y lo mejor de todo es que ahora tengo la certeza de que Luisito nunca se va a jubilar, porque hoy abrió su consultorio…en otro lado.

 

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semecanta

César Reyes nació en San José de Mayo, Uruguay, el 16 de noviembre de 1982. Es redactor creativo, periodista y locutor. Lo que más le gusta es contar las historias que diariamente vive y leer las de otros que como él, escriben lo que se les canta. “En mi vida como lector he tenido la suerte de encontrarme con grandes escritores de todos los palos. Me encontré con Wenceslao Varela, con Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Alejandro Dolina, Eduardo Sacheri, Hernán Casciari, en entre otros. En definitiva, leyendo me encontré con muchos grandes, pero un día escribiendo me encontré conmigo, y ahí nace esta historia del blog propio, en el que, como siempre, escribo lo que "se me canta".

27 Comments

  1. Hermoso lo que escribes, gracias por compartirlo.

  2. Adelita Malespina

    03 febrero 2016, 8:58 am

    Gracias. Mi papá amaba su profesión. Y sí, es cierto, se fue a atender a otro lado. Gracias

    • Lamento mucho lo de tu papá. Fue un gran ser humano. Se lo va a extrañar mucho.

      • Aunque sabemos cual es nuestro final, me cuesta asimilar la noticia de la partida del querido Luis. Vivo en Barcelona desde hace 12 años, pero desde hace 43 años me atendía él, y cada año que iba de paseo a Uruguay lo visitaba para hacerme las revisiones necesarias y siempre me preguntaba también, quién me atendería el día que se jubilara, no me pasaba por la cabeza que fuera éste el fin de mis visitas. Cuando estás lejos del país estas noticias duelen más aún porque no puedes dar el último adios a los seres que sientes cercanos aunque no sean familiares, aunque él casi lo era. Pensaremos que se ha ido de pesca como le gustaba a él……

    • TERESA CORRAL

      05 febrero 2016, 5:54 am

      Adelita: Soy Teresa Corral y lamento mucho no haberlos podido acompañar en este momento tan triste ya que no me encontraba en el país. Y digo momento triste porque ni bien me comunicaron la noticia se me pasaron cientos de imágenes de Luis en las que él intervenía como un sabio, con mesura, con inteligencia, tratando de canalizar las aguas, suavizar las opiniones, hacernos razonar con calma mas que dejarnos llevar por la pasión.
      Y hablando de pasión, su profesión era su pasión, el contacto con la gente, sin apremios, sin horarios, entregado al máximo en cada uno. Muchas veces buscabamos su opinión sobre determinada situación y era simplemente llamarlo e inmediatamente nos encontrábamos para conversar y nos iluminaba con alguna evaluacion que no habíamos tenido en cuenta y realmente la solución pasaba por alli.
      Un momento muy triste para todos, hemos perdido un gran colega, un gran compañero, un gran referente.
      Que descanse en paz y que Dios le acompañe.
      Un abrazo a la familia

  3. Yo lo recuerdo con mucho cariño, si bien yo no había sido paciente de el, si lo fue mi mama que ya con una enfermedad terminal buscaba cualquier excusa para ir al dentista y ahí estaba Luis que con su Santa paciencia la recibía sabiendo que no le haría nada más que hacerla sentir bien y conversar un rato que era todo lo que mi mama quería.
    Un ser humano ejemplar además de un excelente profesional !

  4. Esteban Sartori

    03 febrero 2016, 10:20 am

    Muy sentidas palabras de un gran tipo Cómo era Luis, más de 25 años atendiendome a mi y mis viejos más de 50 un fenomeno lo vamos a extrañar mucho!!!

  5. Esteban Sartori

    03 febrero 2016, 10:24 am

    Un gran tipo se me merecía un homenaje de estos y es cierto nunca se va a jubilar más de 25 años atendiendome con el y casi 50 mis padres un fenomeno Luis!!!!

  6. Excelente relato que identifica.Gracias! Abrazo a la flia.

  7. Marta Callorda

    03 febrero 2016, 11:25 am

    M
    Muy buen artículo, es justo con Luisito, como lo conocía. Beso y paz a Cristina y sus hijas.

  8. César me hiciste emocionar!! La verdad que fue una triste noticia me dejo sin palabras. Tuve el agrado y placer de trabajar con él sus últimos años además de ser su paciente. Lo voy a recordar siempre!!!
    Buen viaje Malespina !!!

  9. Muy triste noticia…. Se fue una gran persona…yo lo recuerdo de hace 40 y pico de años atrás… También me atendió en un momento muy malo de mi vida. Donde siendo una adolescente me quemaron el rostro. El me estaba atendiendo anteriormente y cuando pude recuperarme un poco volví a su consultorio con algo de dinero para pagarle y el me dijo esto te lo regalo yo para que te Compres lo que tu quieras….esas cosas que te quedan grabadas para siempre…siempre lo recuerdo y lo comento porque también existen buenas personas que te hacen bien al corazón….. QEPD un beso a Cristina y su hija.

  10. Lo describiste tal cual , una gran gran persona de verdad, un beso gigante para Adelita y Sofía . Felicitaciones x tus palabras

  11. Ariel Risvegliato

    03 febrero 2016, 3:08 pm

    Hola César.
    Era el dentista de toda nuestra familia y mío desde que se recibió. Yo me atendía en su consultorio de calle Solís entre 25 y Sarandí. Luego hasta estos días en su consultorio de calle Colón.
    De joven estudiaba acordeón a piano en el Conservatorio Musical de mi tía Potota del cual se recibió como profesor. Era compañero de estudios musicales de mi hermano y un amigo de mi familia paterna por el vínculo con la música.
    Mi Sra. en la última consulta le preguntó cuando se iba a jubilar a lo que él le respondió que “nunca” y así fue…
    Lo vamos a extrañar

  12. Natalia Sellanes Quinto

    03 febrero 2016, 3:45 pm

    Muy lindo tu blog! se fue un hombre bueno, dulce, honesto, siempre recuerdo cuando en la espera de que la anestesia hiciera efecto me contaba cuentos, un hombre de mucha paciencia, un gran profesional… gracias Luis!

  13. Era un ser muy especial me atendí con el 31 años la ultima vez lo hice el 31/12/2015 ‘le pregunte se va de vacaciones y me dijo .. del consultorio seguro que si .le di un abrazo y le dije FELIZ AÑO NUEVO lejos de imaginarme esta triste noticia!! Atendió toda mi familia a mi hija cecilia que era chiquita la sentaba en el sillón lo subía un poquito y la bajaba tres veces hizo lo mismo con aquella pasiencia que tenia luego le regalo cucharitas chiquititas para que le diera de comer a las muñecas’ se gano la confianza de mi hija que iba re tranquila después !!Abrazo para Cristina, Adelita y Sofia Q.E.P.D

  14. drios@vera.com.uy

    03 febrero 2016, 5:21 pm

    En mis 57 años ha sido MI dentista, además de considerarlo un amigo. En diciembre tenía hora para un control, pero no pude ir. También me preguntaba, ¡Luis me dirá a quién ir, cuando él se jubile ! Me enteré hoy por la mañana y fue la peor noticia que podría haber esperado. Lo aprecio mucho. Lo voy a extrañar mucho y se me fue sin que le pudiese hacer mi pregunta. Tengo todas mi piezas dentales gracias a él, pero ahora no lo tengo justamente a él, esa sensación de vacío que las ausencias físicas nos dejan… qué fea ! Desde aquí, “nos vemos, Luis ! Un abrazo grande y buen viaje !!!
    Daniel

  15. Estela Noemí Camejo Rivero

    03 febrero 2016, 5:57 pm

    me encanto lo que escribiste porque es bueno ser recordado por nuestras acciones

  16. Esas palabras lo describen tal cual era, un ser humano sin igual, humilde, bondadoso, respetuoso. Fui paciente de él por más de treinta años, cuando me enteré de lo que le había pasado mi sorpresa fue mayúscula, no lo podía creer, imposible que nuestro Dr. Malespina se nos fuera de esta manera dejando a una sociedad huérfana de un ser ejemplar, realmente mi congoja aún estruja mi corazón.
    Queridas Cristina, Adelita y Sofía reciban mis más sinceras condolencias, creo que las palabras de consuelo en estos momentos no sirven. Un gran abrazo a las tres.

  17. Pensar que asi es la vida un segundo y partimos sin aviso! el sábado nada mas lo vimos , nos saludo con un bicinaso y alegria en su cara!!!!!!! quien lo diria , ahora se que se despedia y no solo saludaba , yo tambien me hacia esa pregunta a quien iremos cuando se jubile ? Lo vamos a extrañar mucho, con el perdi el miedo al “dentista”. Saludos a su familia!!!!!!!

  18. Alfredo Cabrera Gabitto

    08 febrero 2016, 11:03 am

    Hola Cesar, con la partida de Luis, existe una congoja generalizada, del colectivo de pacientes. Cuando recibi la noticia, corria la hora 21.45, del dia 2. Me contacte con mi podologa Claudia, allegada a la Flia. Malespina y que atiende enfrente al consultorio de Luis y hacia 2 horas que le habia llegado la mala noticia. Aun no lo puedo asumir y han pasado 6 dias. Luis, era un ser extraordinario por su idoneidad, y por su don de gentes. No habra otro Luis, lo digo con conocimiento de causa, por mis problemas dentarios. Hace unos 8 años llegue a su consultorio y me soluciono un problema que me venia aquejando,desde hacia 2 años. Mientras algunos divagan en diagnosticos, Luis tenia una precision de claridad meridiana. No inventaba ni media amalgama. Tengo una anecdota, hace poco traje a su consultorio, a un pariente, un pibe de 21 años, que en Montevideo, le habian diagnosticado un combo de problemas, y luego revisado por Luis, supimos que solo lo afectaban 2 incipientes caries. Esto se llama honestidad profesional. De estos casos conozco varios. Cesar, agradezco infinitamente a ti en tu blog, el haber genialmente, descripto, quien era ese gran señor que sera siempre LUIS MALESPINA. Aprovecho para proponer algo: Si contasemos con consentimiento expreso de su familia por supuesto, proponer a las autoridades, que una calle de San Jose, lleve su nombre, este pensamiento que quede librado a vuestro criterio. Para finalizar, mis sentidas condolencias a su familia, y que a pesar del dolor natural que deben sentir, les digo: Sientase orgullosas de ese ser, que pertenece a su familia. Porque Luis, solo partio fisicamente, sigue y seguira vivo en el corazon de todos. Posdata: Disculpas por las faltas ortograficas, ya que este diccionario no contiene tildes.

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César Reyes nació en San José de Mayo, Uruguay, el 16 de noviembre de 1982. Es redactor creativo, periodista y locutor. Lo que más le gusta es contar las historias que diariamente vive y leer las de otros que como él, escriben lo que se les canta. “En mi vida como lector he tenido la suerte de encontrarme con grandes escritores de todos los palos. Me encontré con Wenceslao Varela, con Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Alejandro Dolina, Eduardo Sacheri, Hernán Casciari, en entre otros. En definitiva, leyendo me encontré con muchos grandes, pero un día escribiendo me encontré conmigo, y ahí nace esta historia del blog propio, en el que, como siempre, escribo lo que "se me canta".

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