Hace años viví las mejores vacaciones. Fueron solo tres días en una playa solitaria, casi virgen. Se llama Santa Regina, está ubicada en el departamento de Colonia, Uruguay.

En ese entonces eran pocas las familias que habitaban el lugar. Hoy los terrenos se han vendido y las casas se multiplicaron. Me encontré con mi amiga Susana y me dijo: ‘’Me voy el fin de semana a la playa, a la casa que estamos construyendo. Me acompañan Silvana, Mariana y Martina ¿Quieres venir? Te aclaro, no tenemos luz eléctrica, la obtenemos por medio de baterías, por lo tanto no hay televisión ni heladera. Llevamos conservadoras con hielo para conservar la comida y enfriar las bebidas. El agua es otro tema, no tenemos agua potable. Hay un tanque con una escalera. Él es quien alimenta la instalación del baño y la cocina. Un vecino tiene pozo y nos provee el agua”.

Yo la escuchaba sin responder. La idea es llevar todo preparado. Algo para hacer picadas como fiambres, quesos, algunos enlatados, arroz, verduras para preparar ensaladas frescas y frutas.  Nada de complicaciones, vamos a disfrutar. Además llevamos colchonetas, radio, cartas, libros y todo lo necesario para la playa. ¡Por favor no olvidar las bebidas!

  • “El jueves salimos, si vas te pasamos a buscar”, continuó diciendo ella.

Todo parecía muy alocado, pero necesitaba de unas vacaciones como del aire para vivir. Así que decidí ir. El marido de Martina nos llevó en su camioneta con toda la mudada, llegamos como a las once. Antes de regresar trasladó el agua de la casa del vecino y dejó el tanque lleno.

La casa tenía un hermoso patio con churrasquera, cocina, baño y un cuarto, lo demás estaba en construcción. Se hallaba rodeada de árboles y plantas florecidas. El clima nos acompañó, hicieron días maravillosos de sol y noches cálidas y estrelladas.

Disfrutamos tanto de esa paz, del silencio, del aire puro. Dormíamos hasta tarde, después venían los desayunos de charlas compartidas. Luego nos dirigíamos a la playa con las sombrillas, sillas, radio, libros y mate. Era hermoso ver tanto mar y cielo, la playa entera para nosotras. Volvíamos a la casa, almorzábamos algo, descansábamos, otra vez playa.

Por las tardecitas venían largas caminatas  por la arena e inolvidables puestas de sol. Por las noches jugábamos a las cartas, con picaditas, música y bebidas de por medio. Los tres días pasaron rápido. Fuimos tan felices con tan poco.

Esas vacaciones me enseñaron que en estos tiempos de consumismo, en que la tecnología avanza a pasos agigantados y nos atrapa, es necesario hacer una pausa, reencontrarnos con nosotros mismos y disfrutar de las cosas sencillas que nos ofrece la vida.      

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CapturaDomingoMi nombre es Norma Espinosa Pollero, soy casada y tengo dos hijos. Mi país es Uruguay y de niña viví en el campo.

Amo a la naturaleza y a los animales. Tengo un pequeño comercio al que dedico muchas horas del día. Me encanta leer, escribir  y participar en talleres literarios.

Actualmente participo del Laboratorio Experimental De Escritura con el profesor Pedro Peña, en el Museo Departamental De San José, donde aprendo y comparto con un hermoso grupo el gusto por la literatura.

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César Reyes nació en San José de Mayo, Uruguay, el 16 de noviembre de 1982. Es redactor creativo, periodista y locutor. Lo que más le gusta es contar las historias que diariamente vive y leer las de otros que como él, escriben lo que se les canta. “En mi vida como lector he tenido la suerte de encontrarme con grandes escritores de todos los palos. Me encontré con Wenceslao Varela, con Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Alejandro Dolina, Eduardo Sacheri, Hernán Casciari, en entre otros. En definitiva, leyendo me encontré con muchos grandes, pero un día escribiendo me encontré conmigo, y ahí nace esta historia del blog propio, en el que, como siempre, escribo lo que "se me canta".

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