Casamiento Cecilia
Cecilia (mi amiga) y Verónica

Si lo miramos en el contexto regional, Uruguay es un país vanguardista en muchos aspectos. Esto se lo debemos básicamente a la aprobación de tres leyes; la legalización del aborto, la legalización de la marihuana y el matrimonio igualitario.

Tanto es así que muchos de los que nos ven desde afuera de fronteras piensan que en mi país hay mujeres que poco menos usan el aborto a cada rato, que la “Maruja” crece en los jardines de las doñas o en cualquier esquina como tréboles, y que los gay la tienen re fácil en una sociedad de mentalidad abierta e inclusiva. Pero para ser sincero todavía nos falta y mucho.

Sin ir más lejos el pasado jueves 9 de abril en mi San José de Mayo natal se casaban dos mujeres haciendo uso del “matrimonio igualitario”. Eso generó comentarios múltiples que, disfrazados con “humor” y sarcasmo en la mayoría de los casos, no dejaban de ser muy hirientes en caso de llegar a los oídos de las dos féminas que decidieron dar el “Sí” en un juzgado de paz. Para muchos se casaban dos “tortilleras”, o se referían a lo aburrido que sería su relación porque “pan con pan es el refuerzo del bobo”, y cosas por el estilo. ¿Divertidas? No sé. Al parecer para muchos que hablan por lo bajo sí.

Para mí el decidir casarse es una muestra de amor que debe ser celebrada y defendida, en un mundo donde hay seres humanos que le cortan la cabeza a otros con un serrucho (literalmente), donde otros vuelan a misilazos a civiles que nada tienen que ver con sus luchas de poder, o en el que niños son asesinados de la manera más cruel lanzándoles gases mortíferos. Un acto de amor en este contexto es una flor que nace en un mar putrefacto e indudablemente hay que cuidarla. Los comentarios a los que me refería anteriormente no hacen más que atentar contra esa florcita que hace fuerza por sobrevivir.

Coincidentemente también el jueves 9 de abril una amiga mía se casaba en San José de Mayo. La diferencia es que esta chica era mi amiga por lo que al hablar de su casamiento me involucro sentimentalmente.

Por la distancia geográfica que me separa de ella (ella está en Uruguay y yo en Ecuador) no pude asistir a su casorio, pero sí la acompañé dentro de las posibilidades que nos da la tecnología y el mundo de Internet.

Como con el resto de mis amigos que deciden casarse le hice las típicas bromas previas a dejar la soltería, hablamos de los nervios previos y de la ansiedad que un hecho de esas características genera en cada uno de nosotros.

Como me pasó a mí el día que decidí casarme, sé que también ella estaba -y está- muy enamorada de la persona que eligió para compartir su vida. Al igual que yo y que muchos de los que ahora leen esto, también ella tuvo que andar a las corridas buscando la ropa adecuada para una ocasión tan especial. También se emocionó, se puso nerviosa, fue acompañada en el momento de dar el “Sí” por la gente que más la quiere, besó a su pareja y al terminar la ceremonia recibió una lluvia de arroz.

En el casamiento de mi amiga todo, desde lo material hasta lo emocional, fue igual a mío, y reitero, seguramente muy parecido al tuyo si sos de los que está casado. En mi caso con ella, mi amiga, sólo hay una diferencia, y es que yo soy hetero y ella es lesbiana. ¿Por qué sólo por eso ella se tuvo que bancar una infinidad de comentarios hirientes de tanta gente, y más viviendo en un país que se considera tan abierto de mente? ¿Por qué se nos hace tan fácil ser lapidarios con las minorías? ¿Por qué nos gusta tanto ser vistos como vanguardistas si en la práctica somos tan retrógrados?

La verdad me podría hacer mil preguntas con este caso, pero entre tantas dudas, al ver la sonrisa de felicidad de mi amiga me surge una certeza que vale más que mil interrogantes: ella es feliz.

Para serles muy sincero, no sé cuántos de los que hicieron comentarios hirientes, déspostas y burlones podrán decir lo mismo de sus vidas.

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Escrito por

semecanta

César Reyes nació en San José de Mayo, Uruguay, el 16 de noviembre de 1982. Es redactor creativo, periodista y locutor. Lo que más le gusta es contar las historias que diariamente vive y leer las de otros que como él, escriben lo que se les canta. “En mi vida como lector he tenido la suerte de encontrarme con grandes escritores de todos los palos. Me encontré con Wenceslao Varela, con Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Alejandro Dolina, Eduardo Sacheri, Hernán Casciari, en entre otros. En definitiva, leyendo me encontré con muchos grandes, pero un día escribiendo me encontré conmigo, y ahí nace esta historia del blog propio, en el que, como siempre, escribo lo que "se me canta".

0 Comments

  1. WALTER GONZALEZ

    14 abril 2015, 8:08 pm

    Brillante!!! Lo difícil es ser feliz y cuando se encuentra no se mira el vuelco sino el sentido que tanto buscan y no encuentran por el que dirán.

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César Reyes nació en San José de Mayo, Uruguay, el 16 de noviembre de 1982. Es redactor creativo, periodista y locutor. Lo que más le gusta es contar las historias que diariamente vive y leer las de otros que como él, escriben lo que se les canta. “En mi vida como lector he tenido la suerte de encontrarme con grandes escritores de todos los palos. Me encontré con Wenceslao Varela, con Horacio Quiroga, Mario Benedetti, Eduardo Galeano, Alejandro Dolina, Eduardo Sacheri, Hernán Casciari, en entre otros. En definitiva, leyendo me encontré con muchos grandes, pero un día escribiendo me encontré conmigo, y ahí nace esta historia del blog propio, en el que, como siempre, escribo lo que "se me canta".

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